Fuente: Ciencia Xplora, Madrid. 18/02/2016
Varios encabezados se me ocurrieron para esta
nota, pero luego de meditarlo un rato me di cuenta que el título original valía
por sí mismo. Tal vez un comentario que describa la misma podría ser : “Me
recontra cago en la matemática y en la estadística”. En un rato van a ver
porqué.
Luego de una breve introducción que bien podría
ser parte del “Animal Ladillas Planet”, el artículo nos presenta a nuestro
habitual científico (…) invitado, en este caso, y con ustedes: El Dr. Cameron Webb, de la Universidad de
Sidney, Australia. Este señor, de profesión entomólogo, no es el autor del
artículo publicado, tampoco es que ha escrito libros del tipo “Las ladillas y
yo”, es más, a estas alturas dudo que haya terminado el colegio secundario. El
único aporte de Cameron Webb a este artículo es un “cálculo” de proporciones.
Atención con esto.
La nota (que para variar no lleva firma)
asegura que alrededor del 2% de los adultos padece ladillas, obviamente, ni
siquiera se molestan en citar las fuentes. Hasta ahí ponele que estamos bien,
pero no, tuvieron que ir a buscar a Cameron Webb en Sidney. El aporte de este
tipo es el siguiente: él dice, que si hacemos un cálculo proporcional sobre la
población mundial, su equivalente, sería que 750.000 usuarios de Tinder
tendrían ladillas. Me recontra cago en la regla de tres simple directa,
compuesta, inversa, en las funciones trigonométricas y en la concha de
Pitágoras. ¿Me querés explicar que tiene que ver el Martín Fierro con limpiarse
el culo? Por si esto fuera poco, este “cálculo proporcional” de Cameron Webb es
el que le da el título al epígrafe. ¿Pueden creerlo? Esto es como si dijeran
que el 3% de los hombres sufren disfunción eréctil, entonces yo digo, bueno,
esto sería proporcional a que la mitad de los congoleños que le mide más de
25cm no se les para. Y encima eso va de titular. Dejate de joder.
Pero Cameron Webb, como buen samaritano, no
se limita a sus aportes como eminencia matemática, sino que además nos brinda
sus consejos. Chicos, chicos, atentos con los consejos del tío Cameron. En realidad, más que consejos, es un solo consejo,
y tampoco hay que ser Einstein para deducirlo: Simplemente aféitate hasta el
último lope que tengas ahí, listo el pollo. Pero como siempre faltan cinco para
el peso, después recula, y dice que esto no garantiza que vayan a
desaparecer, y afirma: “Han estado con
nosotros miles de años y así seguirán muchos más”. Master, ¿es necesaria tanta
poesía? Estás hablando de unos bichos que se te instalan en el tobul o el
mejillón, ¿por qué tanta condescendencia? ¿Qué onda, vos tenes ladillas de
mascota en tu casa?
Y para rematarla, y sinceramente después de
esto ya no hay más que agregar, nos dice que tengamos cuidado. Que las ladillas
no sólo pueden aparecer “ahí”, sino que también pueden estar en las barbas,
cejas, o pestañas. ¿Pestañas? ¿Dónde hizo la carrera este tipo? ¿Alguna vez
vieron a alguien con ladillas en las pestañas? En todo caso, ese territorio
entiendo debería estar reservado para los piojos por una simple cuestión de
cercanía. Ahí se daría una lucha cuerpo a cuerpo entre el Regimiento de
Ladillas y los Piojos Marines, y calculo ganarían los primeros por tener su “base”
más cercana.
Finalmente, Cameron, presidente del Fans Club
Ladilla´s nos dice una vez más que no nos preocupemos, que no transmiten
enfermedades y que a lo sumo pican mucho… Flaco, todo bien si vos querés tener
de mascota a estas mierdas, todo bien si Greenpeace lanza la campaña “Save the
Ladillas”, pero esto, esto no es para mí
Agradecimiento a la lectora que me aportó el artículo!
DR

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