Fuente: Diario26 05/02/2016 y Clarín Entre Mujeres
Qué lindas que son las notas donde un perfecto
extraño intenta aconsejarnos a modificar absolutamente todo lo que hacemos. O
bien, cuando un “reconocido psicólogo” se enfoca sobre un aspecto en particular
de la vida de la gente y te dice: estás haciendo todo mal, pero todo eh. Para
peor, ese aspecto suele ser de las pocas cosas que creíamos estar haciendo bien
hasta ahora. O sino, el caso de esta nota y de otras que tanto me gustan, donde
aparecen los estudios o investigaciones de universidades”.
Los Research (especialmente si son de Massachusetts)
me encantan. Totalmente anónimos e impunes basan sus informes en cuestionables
estadísticas, tratando temas como “A qué hora es conveniente regar las plantas”,
o “A qué hora hacerle el desayuno a tu pareja”. Como hay cero problemas en el
mundo, lo mejor es invertir millones para estos informes, ¿no? En fin. El que
nos ocupa hoy va a cambiar nuestras vidas: el tiempo ideal para tener sexo.
La Universidad de Pensilvania creó la “Society
for Sex Therapy and Research” (SSTR). Qué mejor que pagar sueldos a 500 tipos
para que investiguen sobre el sexo (que avisen así mando mi CV), y después de
arduas tareas de investigación (vaya uno a saber cómo) su veredicto fue concluyente:
el tope para el garche es de 13 minutos, lisa y llanamente. Más de ese tiempo
implica terribles consecuencias y tu salud podría pender de un hilo. Una de
esas tenebrosas consecuencias es el Cansancio (sí, con mayúsculas).
El tipo a cargo de esta investigación, que
seguramente ahora esté soltero, debió haber sido un gil importante en todas sus
relaciones. ¿Se imaginan las mujeres esa situación? Estar ahí, pero AHÍ eh,
justo en el momento en que todo se nubla, nada tiene sentido, y de repente… el
tipo se levanta y te dice “Mi amor, hemos excedido los 13 minutos, gracias,
vuelva pronto”. ¿Qué onda? ¿Hay que comprar más fichines o recargar un crédito
SOS para unos minutos más? La de bifes que se habrá ligado. Eso sí, todas las
dudas se despejan cuando conocemos el nombre de este tipo: Eric Corty. Nah,
¿posta?. ¿Me están diciendo que un tipo que se llama Corty es el encargado de investigar
cuestiones sexuales? ¿Qué sigue? ¿Juan Birri investigando sobre las consecuencias
del alcohol? Seriedad, por favor.
Como verán, este artículo tiene dos fuentes,
y esto es porque la misma investigación para “Clarín” y para “Diario26” tiene
interpretaciones y datos distintos. Lo cual me coloca en una terrible
indecisión que va a condicionar mi vida en los días que siguen. Entonces
¿durante cuánto tiempo la tengo que poner, Corty? Por favor, sean claros,
¿cuánto configuro el cronómetro de mi celular? Si nos organizamos, calculamos
el tiempo todos.
Corty nos aconseja a los hombres que “no
intentemos batir ningún record” y que el tiempo adecuado es de “3 a 7 minutos”,
y el deseable de “13 minutos”. No dice nada que pasa si dura entre 7 y 13, no
sé, te morís si dura eso. Esto me preocupa. Me preocupa la influencia de esta
nota los cornudos, paranoicos, o inseguros, que inmediatamente después de
leerla van a llegar a sus casas, cancheros, con sonrisa pícara, y se van a
creer Rocco Siffredi (quienes no lo conocen, a googlear). Van a rasgar las
vestiduras de su amada prometiéndoles una noche de intenso placer, siguiendo al
pie de la letra las instrucciones de Eric Corty, de la Universidad de
Pensilvania, para luego a los tres minutos colgar los guantes con orgullo. Corty
fracasado, si tu mina se las tomó con otro, no le quieras garcar la vida al
resto. Como vos no la ponés, ¿el resto tampoco tiene que ponerla? Está bien que
los entretiempos de los partidos duren 15 minutos y todo encaje, pero bueno,
tampoco la pavada.
La nota de Clarín hace un agregado
interesante, con dudosas (dudosísimas) fuentes, haciendo referencia a otra
investigación realizada por “especialistas locales”. No sabemos si son de la
Universidad de Punta Lara o de una escuela de cerámica. En fin, acá lo
importante es que el estudio es bien argento, papá! Y el resultado es que el
tiempo promedio nuestro es de… ¡Cinco minutos! O sea que ¡Aprobamos y
promocionamos! Entiendo que la mayor fuente de esta investigación fue hecha en
colegios secundarios entre pibes bien American Pie, de entre 15 y 18 años. No
me dan las cuentas sino.
Pero como todo en la vida tiene una explicación,
Corty nos explica el porqué de estos topes de tiempos. Al parecer, luego de los
diez minutos de actividad sexual “el cerebro comienza a pensar en otras cosas”,
y eso perjudica el acto. O sea, al Minuto 11 de estar dando bomba, ya empezás a
pensar cómo forma Boca mañana, o si los fideos de la noche van a ser con tuco o
pesto (o por qué no ambas). Digo yo ¿no sería más fácil aconsejar concentrarse
o enfocarse mejor, si ese es el problema, en lugar de reducir el tiempo? Es
como que te digan, si te duele un oído córtatelo así no duele más.
Al finalizar la nota, Corty nos brinda un
consejo paternal y nos dice que si tenemos disfunción eréctil consultemos a un
médico (…). ¿Por qué habríamos de tenerla? ¿Encima que sos mecha corta no se te
para? ¿Y querés que tampoco se nos pare al resto?
Así que chicas, una nueva era sexual comienza
para ustedes. La era de los tres minutos. A sacarle provecho a cada uno de
ellos y atención con el invierno, que entre las camperas y pulóveres, se te
termina el tiempo antes de sacarte los zapatos.
DR
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