Fuente. Infobae. 21/01/2016
Esta nota refiere a una psicóloga de
apellido Goldberg (que evidentemente
tuvo que haber pagado para que este artículo se publique) escribió dos libros.
Uno se llama “Quiero estar bien en pareja”, y el otro “Parejas Toxicas”.
Tóxico… Hartos de la palabra Toxico
ya ¿no? Todo hoy en día es toxico. Relaciones toxicas, parejas tóxicas,
trabajos toxicos, toxico sin acento, hasta el salame 42 que venden los chinos
es tóxico.
¿Qué sería una pareja tóxica? ¿Una
que tira insecticida de cucarachas en la pieza y después cuando entrás te
intoxicás? ¿O una que no sabe cocinar y le mete un kilo de nuez moscada a un
puré de papas? (que también envenena, a su manera)
Ahora bien. No se queda en esto
y agrega… que para conservar el romanticismo hacen falta “caricias
positivas”. ¿Qué es una caricia positiva? O mejor aún. ¿Qué es una caricia
negativa? ¿Qué hace? Un cuadro, dos columnas, e ir agregando: mejilla, brazo,
upite, gomas, cachas, cajeta. Entonces ahí el hombre debe preguntarle a la
mujer, dónde es positivo y dónde es negativo. ¿Voy bien hasta ahí?
Perfecto. La “psicóloga” nos aconseja
acerca de las charlas maritales y nos sugiere: No hay que conversar temas de pareja por la
noche. La nota, entiendo entonces, está dedicada a gente que se rasca el
escroto todo el día… Digamos… La gente normal, que yo sepa, trabaja, llega, se
cambia, se baña, cena, etc. Si tenés que hablar algo, ¿cuándo lo vas a hablar? ¿A
las seis de la mañana?
Salvo que la Ley de Contrato de
Trabajo ahora incorpore la “Licencia diaria para discusión con machimbre o
hembra de turno”
No. Goldberg dice que a la noche, uno
tiene que llenar la bañera, poner música, velas, burbujas, etc. ¿Todos los
días? La verdad no sé ustedes, pero a mí no me da el presupuesto para invertir
en todo eso cada vez que quiero hablar algo con mi pareja. A ver… Calculo…. Una luca en velas por mes se
te va. ¿O no?
Finalmente, y esto es algo que me
encantó.
También hay que pasear en bicicleta
con tu pareja para activar la “hormona del cariño”… La foto es muy buena, vean
la nota. Parece que están en un maizal, no sé. Eso sin mencionar que se caen a
pedazo de yanquis las caras de los dos. Yo desconozco lugares así para
andar en bici. Tal vez lo más parecido a eso en Buenos Aires sea la villa 31.
Pero no me da invitar a mi pareja a andar en bici a la noche por ahí
Entonces, repasamos, así los que
tienen pareja lo saben, y los que tengan una cita también.
Nada de cerveza, nada de mate, nada
de vino, nada de novedades del laburo, nada de cómo estás, nada de diálogo,
nada de cocinar (porque claro.. Goldberg utiliza el delivery seguramente)
Hoy llegan a sus casas, y mientras la
mucama les hace la comida, preparan un baño de inmersión, antes de eso compran
velas en Falabella de oferta, nada de diálogo (nade de sexo tampoco, obvio,
para Goldberg ponerla no es importante). Baño de inmersión, música zen.
Terminan a las diez y media de la noche, y a las 11 agarran la bici y se van a
pedalear hasta la zona rural más cercana. Eso sí, siempre con caricias
positivas.
Les deseo a quienes lean este
artículo tengan vidas muy positivas, y entiendan que si alguien puede sacar un
libro con estas pavadas, cualquiera de nosotros puede llegar a la Luna.

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